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La paz es parte de la imagen.

Nadie duda de eso. Y sin embargo hemos estado en guerra por años. Los soldados alemanes están activamente involucrados en múltiples conflictos militares en el exterior; traumatizan y son traumatizados, asesinan y son asesinados. La paz en nuestro país se ha comenzado a derrumbar; la guerra, como un boomerang, regresa a nosotros en forma de ataque terrorista. En este momento, esto aplica en muchos países del mundo.

La paz es parte de la imagen.

No debemos permitir que desaparezca y que despierte un nuevo tiempo de guerra.

¿Qué podemos hacer?

La constelación sistémica “La guerra y la paz” que facilité con Anngwyn St. Just PhD. (Traumatóloga social de los Estados Unidos) en el taller: “Hombres, Mujeres y la Paz”, durante el reciente “Congreso para la Inteligencia Sistémica” del Instituto Sowelu en la Ciudad de México el 21 de mayo de 2016, nos da unas sorprendentes respuestas.

Las mujeres rechazan la paz de los hombres

Esta afirmación sorprende en un mundo dominado por machos, un mundo patriarcal, y consterna a muchas mujeres en el presente. Una mujer lo planteó de la siguiente manera:
“Sentí un dolor profundo en mi alma. Fue muy doloroso reconocer mi propia violencia, una violencia que nació muchos años atrás, antes de mi existencia, cuando los Americanos Pre-Colombinos no tuvieron la oportunidad de proteger a sus mujeres y niños. En esa violencia, las mujeres tuvieron que excluir a los hombres para cuidarse a sí mismas”.
Quizá esta es la llave para entender este fenómeno: En los tiempos Pre-colombinos, las mujeres en Centroamérica tuvieron que vivir el que sus hombres no fueran capaces de protegerlas de las continuas redadas de vecinos hostiles y, posteriormente, de la conquista y ataques de los españoles. Muchos hombres perdieron sus vidas y los sobrevivientes perdieron su dignidad; perdieron su estima ante los ojos de las mujeres. No se podía confiar en los hombres, murieron en guerras recurrentes y aún hoy siguen muriendo en las peleas callejeras de los cárteles de las drogas.
Las mujeres que han sido traumatizadas por generaciones de esta manera, al parecer, no se pueden comprometer con todo su corazón en una relación con un hombre. De cualquier manera, el hombre se irá a la guerra, una guerra que no puede ganar, donde morirá o de la cual regresará roto, traumatizado, y serán las mujeres las que tendrán que cuidar de él como si fuera un niño. Las mujeres tienen que ser las fuertes, no pueden confiar más en la fuerza de los hombres.
Minimizados en la estima de las mujeres, los hombres ya no pueden encontrar la paz en la unión con ellas. La rabia de las mujeres causada por las frustraciones colectivas del pasado, bloquea el camino de una plenitud pacífica.

Este no es un problema de Centroamérica únicamente, sino un fenómeno global con diferencias regionales. No sería sorprendente si, también en Alemania, las traumatizaciones de las últimas guerras mundiales aún jugaran un rol en la relación entre los hombres y las mujeres. Quizá las mujeres alemanas no sólo estén decepcionadas de que sus hombres no pudieron protegerlas de las bombas de los aliados y de miles de violaciones y de muertes, pero también de que sus hombres hayan traído este sufrimiento a sus esposas e hijos por previamente verter exactamente el mismo sufrimiento a las personas de los países vecinos millones de veces.
¿Que respeto pueden tener las mujeres por hombres que olvidaron las reglas básicas de la humanidad y son demasiado débiles para seguir su consciencia?

Berlin 1945
Berlin 1945

La solución

Dado que la causa del problema reside en las experiencias de generaciones previas, las mujeres de hoy, pueden sentirse libres de soltar la carga de sus madres, de sus abuelas y restablecer nuevamente en sus almas el respeto por los hombres, sin importar lo que haya sucedido en el pasado colectivo de su propia gente. Pueden soltar la idea de que los hombres son muy débiles para tener una relación llena de dicha entre iguales. Pueden renunciar a seducir a los hombres, sólo para dominarlos después. Al abandonar este tipo de dominación, las mujeres tienen una gran ventaja, una relación que sucede al nivel de la mirada, un encuentro verdadero que provee una dulce paz para ambos en una feliz relación.

Por otro lado, los hombres que, por generaciones, fueron expuestos a la humillación del guerrero vencido, pueden volverse conscientes de su fuerza y recuperar su dignidad interna. Este proceso se puede complicar por la unión excesiva de los hombres a sus madres que, atan a los hijos emocionalmente a ellas para compensar la actual ausencia de padres y abuelos.

Es deber de las madres, el de encontrar su propia dignidad sin importar todas las decepciones y de liberar a sus hijos de la dependencia emocional. A cambio, los hijos tienen la tarea de despedir su cercanía con ellas, soltando la idea de que ellos pueden reemplazar de alguna manera a su padre o abuelo.
Para esto, los hijos necesitan a sus padres. En un campo de dignidad perdida, el contacto con el padre es difícil. Quizá un hombre ignorado perciba al hijo, que fue tratado como un príncipe por la madre, como un rival potencial, y por ello lo devalúe. Quizá el hijo que fue incomprendido por su padre de esta manera, no tuvo otra opción que devaluar al padre también siguiendo el ejemplo de su madre, de negarle su dignidad y privarlo del respeto por su propia fuerza masculina.

Es tarea de los padres, el encontrar su propia dignidad dentro de sí mismos a pesar de las humillaciones experimentadas por las guerras perdidas del pasado, para poder ver la inocencia del hijo en el joven príncipe y reconocer la dignidad del posterior hombre adulto que vive en él. Es tarea de los hijos, la de conectarse con el agraciado núcleo de los padres hombres y de los antepasados para encontrar su dignidad y respeto propio, sin importar qué tipo de vida hayan llevado los padres y qué errores hayan cometido. Este proceso también incluye devolver las cargas que surgieron de una posible culpa personal de los padres y los ancestros en los tiempos de guerra.

Cuando la relación con las madres y los padres ha sido clarificada de esta manera, los hombres pueden tener éxito en reconocer su poder de adultos y su total dignidad. Ya no se permitirán ser seducidos por mujeres que quieren ganar el control en la vieja lucha por el poder de género, sino que se sentirán atraídos por mujeres para las que el respeto mutuo en una relación es importante y que son capaces de respetar también. Por supuesto, esto incluye el respeto de los hombres hacia las mujeres y el respeto por la paz que las mujeres proveen en sus corazones.

La paz es parte de la imagen.

El siguiente descubrimiento de la constelación también fue sorprendente:

Las mujeres encuentran atractiva a la guerra

Cuando vi esto en la constelación, vino a mi mente el que algunas mujeres se sienten fascinadas por los uniformes, desfiles y la música de las marchas. Un guerrero heroico que es condecorado con una insignia de fuerza y poder, tiene un efecto seguro en las mujeres. Porque el guerrero o soldado poderoso promete la máxima protección a la mujer y a los hijos en contra de los enemigos. Un hombre que puede proteger a sus hijos es atractivo. Es lógico tener hijos con él.

Krieger Atzeken
Guerrero de los aztecas

Esta fascinación por el guerrero y su presteza hacia la guerra estimula el sentimiento de protección y seguridad. En principio se refiere al caso de defensa y tiene sentido cuando la comunidad o la gente es atacada por un enemigo. Pero aparentemente esta fascinación se mantiene aun cuando la defensa sólo es fingida y en realidad se trata de una guerra de ataque. Aún el más grande agresor debe pretender para las personas y las mujeres en el país, que los hombres sólo defienden su nación. Cada ejercito sólo: “devuelve los disparos”
La belleza de los guerreros fuertes y orgullosos que fueron capaces de defender a las mujeres y los niños en su casa, a menudo persiste en los ojos de las mujeres, aún cuando el guerrero mal dirigido “defiende” la paz de su patria en un país lejano y mata mujeres y niños allá. Sólo cuando la guerra vuelve a la propia patria, la imagen cambia, pero para entonces ya es muy tarde.
Sería fácil distinguir entre una guerra defensiva de una guerra agresiva: Dondequiera que un soldado pase la frontera de su propio país, completamente armado, sin que su país sea atacado, es una guerra agresiva. Así que Alemania ha vivido guerras agresivas por años.

Para la pregunta de cómo pueden las mujeres retirar su favor sobre la guerra, la constelación Mexicana tuvo una sola repuesta: El reconocimiento de lo que sucede dentro de la verdadera relación entre la guerra y la paz. Sólo entonces las mujeres pueden quitarle el uniforme tan admirado al soldado, antes de que cruce la frontera del país para pelear en tierras extranjeras.

La relación entre la guerra y la paz. 

Hubo una fase de la constelación mexicana en la que la guerra estaba parada al centro y mantenía al hombre y a la mujer alejados uno de otro. Aún cuando la paz circulaba alrededor, no tenía acceso al centro operativo. La situación sólo cambió cuando aparecieron muchas personas y formaron una comunidad, una sociedad. Las comunidades formadas por personas normales, que no son agitadas unas en contra de otras buscan la paz todo el tiempo. Este tipo de comunidades refuerzan la paz y pueden oponerse a la guerra. Entre más se muestre la relación básica entre la paz y la guerra, más se acercan las mujeres y los hombres mutuamente. Esto sucede en el centro de la sociedad y a través de ella. Una pareja individual que es separada por las secuelas de las guerras del pasado y del presente, no tendrá éxito. Transmitido a un meta-nivel, esto significa que uno sólo puede entender y sanar los desordenes de una relación que ha tenido estos antecedentes cuando se considera el más amplio contexto social y la relación entre la paz y la guerra a nivel de las relaciones internacionales.

En la Constelación Mexicana los siguientes resultados tomaron lugar entre la Paz y la Guerra:
La guerra desarrolló la habilidad de sentirse a sí misma gracias al acercamiento de la paz. La guerra siente una pesadez, además de una herida profunda en su centro. Todo es lo que es en el centro, por ello podemos decir también, que la guerra en si misma es esa herida. Esto quiere decir que la guerra, como una herida, se muestra poderosamente una y otra vez hasta que por fin es sanada. Mi intuición me dice que esta herida es una lesión primordial, quizá es la primera puñalada mortal que un hermano infringió a su hermano.
Es interesante que la guerra vio a la paz como una pareja, un socio. Sólo cuando la paz se acercó, la guerra pudo sentir su herida y mostrarla. Al principio la paz no entendió esto, no se había dado cuenta del verdadero centro de la guerra. Aunque la paz se movió hacia la relación entre el hombre y la mujer, reforzando su conexión, la guerra sólo estaba a un paso o dos de distancia.
En este punto la paz se rió de la guerra. La paz pensó: “¿Por qué? ¿Por qué quieren sufrir? ¿Por qué es necesario esto?”
Además del alivio que la erupción de una energía retenida por mucho tiempo ofrece, también hay un toque de locura en esta risa, una locura que parece ser inherente en una falsa paz, superficial. En los hombres esta falsa paz provocó agresión, querían silenciar agresivamente a esta paz superficial en su erupción de alegría.
La guerra fue de nuevo la que tomó el siguiente paso; abrazó a la paz contra su voluntad, con la intención de mostrar eventualmente su herida. En este punto, fue una sorpresa que al ser abrazada por la guerra, la paz se sintió por fin en paz. Aunque la paz no había percibido conscientemente la herida de la guerra, la mera cercanía a esta herida, trajo paz a la paz. Esto puede explicar por qué, de alguna manera, en el estallido de una guerra algunas personas se sienten bien; sin importarles el conocimiento del sufrimiento y la muerte por venir surge un alivio de “por fin inició de nuevo”. Este fenómeno se volvió especialmente obvio en el estallido de la Primera Guerra Mundial. Los testigos presenciales: Carl Zuckmayer (“Como un trozo de mi mismo. Las horas de la amistad.“) y Ernst Jünger (“Tempestades de Acero”) describieron de manera impresionante este fenómeno. El sentimiento de que algo puede estar bien en la guerra, quizá tiene sus raíces en la herida central, a la cual apunta repetidamente la guerra con su aparición: La lesión primaria que un hermano infringió a su hermano en un lejano pasado y que clama tan amargamente por ser sanada.

Euphorie 1. Weltkrieg
Euforia en Alemania en el estallido de la 1ª Guerra Mundial

En este contexto se vuelve comprensible una declaración de la “Guerra” en la Constelación Mexicana, expresada en la fase inicial cuando los representantes no sabían a quién estaban representando:

La guerra está llena de amor para todos.

Esta declaración sorprendió a todos los presentes, no es comprensible hasta que la guerra es vista como una herida de la humanidad buscando sanar, como una enfermedad que solo quiere una cosa: Señalar que algo está fundamentalmente mal, que la idea de que podemos ser enemigos unos de otros es un error evolutivo en el pensamiento humano y que es tiempo de cambiar a un nivel más alto de evolución. Visto desde este nivel, la guerra une hermanos de humanidad una y otra vez, la guerra dirige hermano a hermano para que ellos, en lugar de triturarse uno a otro por miles de años, se reconozcan, se abracen y encuentren la paz con el otro.

En este nivel, la paz y la guerra se pertenecen una a la otra; son un par. La guerra no se entiende a sí misma hasta que la paz se aproxima, y la paz reconoce su esencia profunda sólo cuando esta rodeada por la guerra. Cuando se separan de nuevo, la paz puede ver la cara real de la guerra y respetarla por su fortaleza. Este respeto no sólo está dirigido a la extraordinaria fuerza y fortaleza de la guerra, sino, aunque hasta cierto punto inconscientemente, al hecho de que esta fortaleza está al servicio de sanar la ancestral herida profunda de la humanidad.
Aunque el respeto de la paz hacia a la guerra lleve al resultado de que la guerra sobreestime su propio poder y trate de suprimir a la paz (porque su herida aún no se ve), Es en este momento cuando la paz recolecta su fortaleza y se erige en toda su estatura contra la resistencia de la guerra. La guerra pierde su poder, implota, se retira de todas las áreas, deja la sociedad y se va a un lugar lejano.
El descubrimiento tranquilizador es:

Aunque la naturaleza de la guerra aún no se comprende totalmente, la paz es la que tiene el mayor poder. Si permitimos a la paz erigirse completa en nuestro centro, la guerra se retira automáticamente.

Así como la luz disipa la oscuridad, la paz disipa la guerra. Como tal, la posición sistémica “Guerra” en la constelación, al pararse alejada del centro de la comunidad, vio una luz grande y poderosa en todos los seres humanos que la encegueció y posteriormente, la debilitó.
En este punto, la guerra fue golpeada por la mirada de los ojos perforadores de los muertos que estaban yacientes en el piso frente a ella. De este modo, la guerra se reconoció completamente y se sintió iluminada.
Esto corresponde a un fenómeno que a menudo se muestra en las constelaciones familiares, cuando se trata de eventos de guerra: La verdadera paz no se alcanza antes de que las víctimas sean vistas y respetadas y los perpetradores y asesinos se recuesten lado a lado con sus víctimas y se vuelvan como ellos.

Pero aún si se hace todo esto, si la paz es erigida en medio de la sociedad, si la guerra, reconociéndose a sí misma se encuentra lejos, si un hombre y una mujer se paran lado a lado como una pareja unida en el amor, aún ahí, hay una amenaza seria esperando:

Para el hombre joven, la guerra continúa teniendo una atracción mágica. 

La guerra fue parte del hombre por mucho tiempo, fue parte de su auto-imagen. Cuando la guerra se retira, así sin ceremonia, el hombre siente un vacío interno que solo se puede llenar dejando a la mujer y yendo a la guerra. Para evitar eso, obviamente sería necesario un ritual de despedida para la guerra, un reconocimiento público y consciente de las pérdidas y las ganancias, un ritual del adiós.
La mujer, de forma individual, no tiene éxito en evitar que el hombre se vaya a un lugar lejano y de regreso a la guerra. Esto requiere a toda la comunidad, la cual, en forma de muchos hombres y mujeres, busca el contacto cercano con el soldado que se retira y le quita su uniforme de combate antes de que deje el país. Los hombres sabios, mayores, juegan un rol vital en este proceso. Ellos pueden ver la falta de experiencia en los hombres jóvenes y sentir lo que necesitan. En el pecho del abuelo, el hombre joven puede encontrar el hogar, quedarse en casa y detectar la ventaja que ofrece el hogar: La tranquila y pacífica conexión con la mujer.
Es crucial para detener a los hombres jóvenes en la frontera, el quitarles sus uniformes y dejarlos en su país en los pacíficos brazos de una mujer. Este objetivo vale todo el esfuerzo. Si no alcanzamos esta meta, las nuevas guerras no pueden ser detenidas y no pueden ser controladas.
La sabiduría de los hombres mayores permite a los jóvenes soldados mirar a las personas muertas que ellos estarán matando en la guerra, a los camaradas muertos, que serán asesinados junto a ellos también, e incluso a su propia muerte, la cual pueden encontrar en el campo de batalla o llevarla como una carga para sus familias. Esta consciencia quizá pueda detenerlos de ir a la guerra. La sabiduría de los hombres ancianos, se da cuenta lo que los jóvenes soldados son en realidad: hombres jóvenes, que están en riesgo de caer en trance, dentro de una vieja trampa, niños que no saben lo que están haciendo.
Esto funciona a través de la solidaridad dentro del centro de la sociedad, al unirse muchas personas que piensan igual y que quieren preservar la paz, desde su convicción.

Tenemos que mantener un ojo en la guerra.

Tenemos que mantener un ojo en la guerra aun cuando no sea un evento cercano, de otra manera, esta explotará. Ese es uno de los mensajes de la posición: “Paz” en la constelación Mexicana. El conocimiento de que la guerra existe, de la naturaleza que carga y qué consecuencias tiene, y que puede regresar en cualquier momento si las cosas no son cortadas de raíz, salvaguarda la paz. La memoria de las víctimas y el respeto por su destino, juegan un rol fundamental. La memoria del pasado y el respeto muto en el tiempo presente están al servicio de la paz.

Stolperstein
Stolperstein

Haz la paz contigo.

Si los ancestros de nuestros padres pelearon una guerra entre ellos, uno carga un potencial muy personal para el conflicto. El resultado es intranquilidad con uno mismo. Inquietud, insatisfacción e inhabilidad para encontrar un hogar y pertenecer enteramente a algún sitio, son fenómenos típicos de esta condición.
Sólo después de la constelación Mexicana, me di cuenta que yo personalmente estoy afectado. Mi abuela era Checa. Yo soy Checo y Alemán al mismo tiempo. La historia de guerra de estos dos pueblos aún es joven y bien conocida por sus detalles.
Para hacer la paz con uno mismo en una situación así, uno tiene que desarmar a los soldados que uno lleva a la acción en contra de las personas del otro país, justo en la frontera que cruza a través del medio de nuestra propia personalidad. En este nivel, los soldados son: pensamientos, prejuicios y actitudes que uno mantiene sobre las personas de ambos lados. En mi caso esto significa que yo pongo bajo un cercano escrutinio cada pensamiento que tengo sobre los Checos, y cada pensamiento que pienso sobre los Alemanes. ¿Estas actitudes evolucionaron de mi propia experiencia, o fueron desarrolladas por una nación contra otra nación por amargas experiencias de guerra?

Sólo cuando has encontrado la paz en ti mismo, estas listo y disponible para involucrarte de todo corazón en una relación.

La paz entre el hombre y la mujer

Anngwyn me quería como colaborador para el taller “Los Hombres, Las Mujeres y La Paz” porque como Alemán yo sería un “ex – enemigo”. Me tomó un tiempo antes de entender lo que quería decir. Ella es de Inglaterra, sus ancestros pelearon contra Alemanes. Aparentemente en el espíritu Inglés los tiempos de guerra pasados, aún se proyectan en nosotros los Alemanes contemporáneos. Somos los “ex – enemigos”. Yo no tomaba eso en serio, mis ancestros directos no pelearon contra hombres Ingleses, al menos durante la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, mientras escribo esto, cruza por mi mente que mi abuelo estuvo en el frente occidental en la Primera Guerra Mundial, así que pudo haber peleado contra los Ingleses. Esto también es posible con mi bisabuelo Checo. De cualquier manera, yo nunca escuche algo en contra de la personalidad Inglesa, al contrario, me agradan.
Annwyn es amiga mía desde hace 15 años. Nos respetamos mutuamente en nuestras habilidades profesionales, así que al principio realmente no supe a qué se refería con “ex-enemigo”.
Sin embargo, con la constelación “Guerra y Paz” en la Ciudad de México, la cualidad de nuestra relación cambió. Lo noté cuando nos sentamos en círculo con el grupo después de la constelación y trazamos lo que habíamos experimentado recientemente. Sentado junto a Annwyn miré su cara y sentí una atmosfera relajada entre nosotros. No había estado consciente de ese problema de tensión antes, y sin embargo, algo que previamente nos perturbaba se había ido. Intuitivamente entendí que este “algo” era el resultado de guerras previas y que la verdadera paz estaba surgiendo ahora. Ya no éramos una mujer Inglesa y un hombre Alemán, éramos dos amigos que deseaban el bien para el otro. Crucé mis piernas, me recargué en mi silla e hice bromas con ella. Frente al grupo, Annwyn me invitó a ir con ella a Inglaterra a celebrar un ritual de paz en el monumento a la guerra. Después de pensarlo, estuve de acuerdo. El camino para Inglaterra, para Londres, que nunca antes había visitado, repentinamente se abrió para mi.
Lo que estoy diciendo en esta pequeña historia es que, en una relación uno puede pasar por alto un conflicto parecido a la guerra si existe desde el principio. Uno se puede acostumbrar a cierto nivel de desconfianza mutua, un cierto nivel de preparación para la defensa y puede considerar la atmosfera de guerra o la falta de verdadera paz, como algo normal. Sólo la completa ausencia de el potencial de guerra nos deja saber cómo se siente la profunda paz.
Si esto tiene un impacto significativo en una asociación profesional, qué tan intenso puede llegar a sentirse en una relación amorosa, en la que la verdadera paz puede ser pasada a los hijos o a los nietos.
En cada relación entre hombres y mujeres vale la pena buscar el potencial de guerra para que la paz pueda surgir. Si los padres o abuelos de las parejas estuvieron peleando unos contra otros, si los grupos étnicos o la gente de las parejas fueron enemigos, normalmente encuentras algo. Entonces es necesario quitarle el uniforme de combate al siguiente soldado, el próximo que quiere atacar.
En una relación de pareja en la que tu mismo te vuelves el agresor, tienes que resolver este problema por ti mismo y sólo lo puedes lograr cuando reúnes a la comunidad de tus ancestros, los ancianos sabios y te miras a ti mismo a través de sus ojos y rompes, de esta manera, el viejo patrón de guerra recurrente el cual, al final, es dirigido contra aquellos que amamos. El respeto mutuo es el camino por el cual se puede alcanzar esta meta.

Der Kuß Rodin 2 Ausschnitt
El beso. Escultura de Auguste Rodin

Paz de los niños

Todos fuimos niños alguna vez. Los conflictos en las relaciones actuales, normalmente los aprendiste en el hogar familiar. Si tenemos éxito como adultos de terminar la guerra dentro de nosotros y en nuestras relaciones y dejamos que la paz entre, también creamos paz para los niños quienes, a su vez, pueden pasarla a sus hijos y nietos.

Sin saber, las familias entran en ciclos viciosos de agresión recurrente y mutua devaluación por el efecto de guerras pasadas. Al reconocer esto, podemos salir del carrusel de “siempre lo mismo”. Los niños nos agradecerán por ello.

Ejercicios recomendados:

Para la paz dentro de ti:
Pregúntate si los ancestros de tu madre pelearon alguna guerra contra los ancestros de tu padre. Si la respuesta es afirmativa, imagina que estás en un amplio campo. Representantes de una nación llegan de un lado, representantes de la otra nación llegan del otro lado. Mira como se dan la mano y hacen la paz después de todo este tiempo.

Para la paz en tu relación de pareja:
Pregúntate si tus ancestros pelearon contra los ancestros de tu pareja. Si la respuesta es afirmativa, imagina que estás en un amplio campo.  Representantes de la nación de tu pareja llegan de un lado, representantes de tu nación, llegan del otro lado. Mira cómo se dan las manos y hacen la paz después de todo este tiempo.

Para la paz en el mundo
Imagina que vas paseando a pie por las calles de una gran ciudad. Te cruzas con muchas personas, incluso de otros países, con diferente color de piel y otras preferencias religiosas. Considérate a ti y a todos los que ves como ciudadanos de esta tierra.
Saluda a cada persona con: “Te saludo hermano” o “Te saludo hermana”.
Percibe la calma que sucede cuando lo haces.

Saludos

Karl-Heinz Rauscher
www.dr-rauscher.de

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